Mantenimiento al Sistema de Suspensión

La falta de mantenimiento de la suspensión puede llevarnos en el peor de los casos a un grave accidente derivado de la falta de estabilidad del vehículo. Los vamos a intentar orientar para poner nuestros sentidos en alerta a las indicaciones que nos da el auto y que nos dicen que ciertos elementos de la suspensión requieren de una revisión.

El mantenimiento de una suspensión principalmente afecta, de entre sus muchos otros componentes, a los amortiguadores, y adicionalmente también a la modificación de ángulos de la suspensión. Desgraciadamente la corrección de los problemas que nos surjan en estos elementos no está al alcance de cualquiera, pues normalmente se requiere equipo especial sin dejar de mencionar mucha experiencia, por lo que detallaremos como detectar los indicios de una suspensión en mal estado.

Componentes de la suspensión de un coche

Una de las principales piezas de una suspensión es el elemento elástico, que puede ser un resorte, una tijereta o una barra de torsión (entre otras variantes), que es el encargado de permitir que la rueda pueda moverse arriba y abajo adaptándose a la forma de la carretera.

Los elementos elásticos de un vehículo no suelen requerir sustitución ni mantenimiento en toda la vida del vehículo a no ser que un impacto haya podido deformarlo o afectar a su integridad o que nuestras ambiciones dinámicas pasen por un elemento elástico más duro o más blando. En cualquier caso puede pasar que un resorte se rompa, aunque es muy raro aun con las carreteras de Costa Rica, en ese caso habría que llevar el auto al taller, más que seguro en grúa, a sustituir la pieza afectada y hacer una revisión geométrica de la suspensión.

Otra de las partes de la suspensión es el amortiguador, que en algunos casos se pueden omitir en el sistema de suspensión. Pueden ser de varios tipos, pero el más común es el telescópico hidráulico, que se basa en el rozamiento producido por el aceite al pasar de una cámara a otra a través de orificios calibrados para frenar el movimiento de rebote del elemento elástico. A medida que rodamos con nuestro vehículo, el aceite del interior del amortiguador se va degradando, así como los elementos que regulan el flujo de aceite en su interior.

Esta degradación se acelera con la proliferación en nuestras carreteras de Huecos, fisuras o montículos y demás atentados contra nuestra integridad física y económica, puesto que “gracias” a ellos los amortiguadores trabajan a destajo. No existen cantidades determinadas de duración en kilómetros, tampoco en años, porque depende de cuánto uso demos al sistema de suspensión, no durarán los amortiguadores lo mismo en un vehículo que siempre va por autopista, que uno que va por carreteras en mal estado o por zonas llenas de montículos.

Otra de las partes de la suspensión son las uniones de las ruedas con el vehículo. Rotulas de suspensión superiores o inferiores, rotulas de dirección son varias de las piezas que unen la rueda al chasis o subchasis del vehículo, son una importante parte de la suspensión, ya que sobre ellos se montan parte del resto de piezas que conforman la suspensión. Adicionalmente, y sobre todo en el eje delantero, esos elementos llevan los sistemas de regulación necesarios para variar ciertos ángulos de la suspensión de nuestro vehículo.

 

Comprobando el estado de la suspensión

 

Como ya hemos comentado, el estado de nuestra suspensión no es una cosa que se pueda ver a simple vista. Por ello para determinar que nuestra suspensión necesita mantenimiento, debemos estar atentos a las indicaciones que nos da el vehículo y que pueden ser causadas por algún componente de la suspensión que debería ser sustituido.

 

Amortiguadores

 

Existen máquinas que miden las oscilaciones de la suspensión y pueden determinar cuándo un amortiguador está en mal estado. Sin embargo, sin máquinas a mano, para saber si los amortiguadores están en mal estado existe una comprobación de las que llamamos “de ojímetro”, que consiste en apretar con nuestro peso el amortiguador o más precisamente el área donde se encuentra, en compresión apoyándonos en la carrocería, con cuidado de no hundir la carrocería, y soltar de golpe.

Si el vehículo solo sube, el amortiguador está muy probablemente en buen estado, si sube y rebota hacia abajo seguramente nuestro amortiguador esté acabando su vida útil. Si el coche oscila arriba y abajo en marcha, en cualquiera de los ejes o en los dos, en exceso cada vez que pasamos por un bache, o hace extraños ruidos cuando pasamos por baches en curva, lo mejor es llevar el vehículo al taller profesional, porque probablemente nuestros amortiguadores están dando sus últimos minutos de vida útil.

 

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