Revisión Y Mantenimiento Del Sistema De Escape

El sistema de escape del vehículo a veces se nos escapa. Creemos que no es de mucha importancia, pero con este artículo comprenderemos como el sistema de Escape nos puede ayudar a un mejor rendimiento del motor, ahorrar dinero y no dañar nuestro medio ambiente.

 

La única manera de detectar estas averías, ya que a simple vista puede no verse nada, es utilizando una máquina que analiza los gases de escape. Una composición anómala puede estar indicándonos que el motor o los sistemas de descontaminación como la válvula EGR (exhaust gas recirculation), el catalizador o el filtro de partículas están funcionando mal.

 

También puede significar que las sondas lambda que actualmente llevan prácticamente todos los Automóviles para regular la combustión están dando valores extraños y que necesitan ser sustituidas. El diagnóstico del sistema de escape debería hacerlo un mecánico profesional, tanto por el equipo especializado como por la experiencia requerida.

 

 

Tubo de Escape

 

El escape (mufla) no deja de ser el sistema de tuberías por el que el motor expulsa los gases quemados, por lo que no suelen ser muchas las averías que sufren, como mucho con el paso del tiempo pueden perforarse como consecuencia de la corrosión. Sin embargo, los sistemas adicionales como silenciadores, catalizadores o filtros de partículas que se intercalan a lo largo del tubo pueden sufrir averías.

 

 

Catalizadores

 

Los catalizadores son una pieza de nuestro Automóvil que no nos gustaría romper, porque debido a la cantidad de metales preciosos que llevan en su interior, como por ejemplo platino, paladio y rodio;  cuestan un ojo de la cara, pero no necesitan de un mantenimiento especial. Aunque suelen ir bien protegidos, a veces un golpe en la parte inferior del Automóvil, gracias a los huecos al revés de nuestras carreteras por ejemplo, puede causar la rotura del panel de cerámica que se aloja en su interior.

 

La función primordial de un catalizador es reducir el grado de impurezas en las emisiones del vehículo, y sus fallas más comunes se dan por daños internos, manipulación o instalaciones inadecuadas. Los síntomas más comunes de un catalizador dañado son pérdida de potencia, altos niveles de emisiones, sonido como de “cascabeleo” o mal olor.

 

Sensores de oxígeno CO2

 

Desde 1976 la mayoría de los automóviles están equipados con estos dispositivos, en algunos casos con más de uno. Estos sensores supervisan el rendimiento del motor midiendo varios parámetros y haciendo los ajustes necesarios en tiempo real. Cuando estos sensores fallan notaremos un consumo excesivo de combustible, emisiones de gases muy altas, pérdida de poder en el motor.

 

 

Sistemas de recirculación de gases (EGR)

 

Los Automóviles actuales, tanto gasolina como diesel suelen llevar sistemas de recirculación de los gases de escape. Estos dispositivos, también denominados EGR desvían en condiciones de baja exigencia al motor parte de los gases de escape a la admisión, mezclándolos con aire fresco para volverlos a quemar y obtener una combustión más completa. Esta combustión más completa consigue que la proporción de gases nocivos en que salen por el escape baje.

 

Las nuevas EGR que van refrigeradas y controladas electrónicamente son actualmente bastante eficaces, pero si bien es cierto que las primeras que se montaron entraban a destiempo o desviaban demasiada cantidad de gases quemados disminuyendo las prestaciones del Automóvil puntualmente, por lo que cierta gente optaba por anular la válvula o bloquear los tubos para evitar su funcionamiento.

 

El mantenimiento de estos sistemas de recirculación no se incluye entre los que se realizan en las revisiones normales, pero si es cierto que el carbón se puede almacenar en los conductos de la EGR y acabar taponando los tubos o la propia válvula de la EGR. Estos conductos requieren ser limpiados cuando se atascan, pero requieren de otro mantenimiento habitual.

 

 

Filtros de partículas diésel

 

Los filtros de partículas son un añadido indispensable en los escapes de los vehículos diésel. Estos filtros atrapan las partículas en suspensión que generan los motores diésel y dejan pasar el resto de gases de escape. Con el tiempo las partículas acaban atorando el filtro, por lo que cada cierta cantidad de kilómetros, que suele venir en el manual del Automóvil o nuestra herramienta en línea www.SuMecanico.com le indicará cuando, hay que efectuar una regeneración del filtro de partículas. Vamos a detallar en que suele consistir la misma.

 

Esta regeneración suele realizarla el Automóvil  automáticamente cuando detecta una diferencia de presión en los gases de escape entre el tramo anterior y posterior al filtro. Para regenerar el filtro de partículas, cuando el Automóvil  cree que está rodando por carretera a un régimen más o menos estable inicia un proceso por el que inyectando más combustible eleva la temperatura del filtro de partículas. Este aumento de temperatura provoca que las partículas se quemen y se suelten del filtro.

 

Por ello, aun cuando hagamos siempre trayectos cortos urbanos, deberíamos dar un paseo de varios kilómetros a régimen constante de vez en cuando. Algunos motores además de utilizar el incremento de temperatura utilizan aditivos que añadidos al combustible disminuyen la temperatura necesaria para que los depósitos de partículas en el filtro se deshagan.

 

Los Automóvil s con estos motores suelen requerir como mantenimiento el rellenado del depósito donde se alojan esos aditivos cada cierta cantidad de kilómetros, que dependen del fabricante pero oscilan entre los 70.000 y los 120.000 km. En algunos fabricantes, los filtros de partículas deben sustituirse cada cierta cantidad de kilómetros, pues aunque se regeneran, al final se acaban atascando.

 

Las cifras en kilómetros que se manejan para sustituir los filtros de partículas varían dependiendo de fabricante, pero oscilan entre los 150.000 y los 200.000 km normalmente. Reiteramos que ciertos fabricantes, en otros no se cambian durante toda la vida del vehículo a no ser que haya problemas de taponamientos.

 

 

Podemos ver que aunque el sistema de escape de nuestro carro normalmente no es atendido, pues al ser un sistema de “manejo de desechos”, por así decirlo creemos que es un mal necesario, acabamos de aprender que este sistema influye como cualquier otro en el rendimiento del motor, la economía de nuestros bolsillos y el cuidado de nuestro medio ambiente.

 

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